La composición está sobrevalorada
Aprender las reglas de composición es importante. Aprender cuándo romperlas lo es aún más. Una reflexión sobre fotografía, percepción y el desarrollo de una mirada propia.


ENSAYO #001
Fotografía · Composición · Percepción
La composición está sobrevalorada
Hace un tiempo me encontré con un seguidor que me pidió que revisara su portafolio.
Lo revisé y, aunque estaba en una etapa inicial, encontré algunas cosas que podía mejorar. Así que le di algunos consejos generales sobre fotografía, composición y sobre cómo podía empezar a construir mejor sus imágenes.
Después me hizo una pregunta que, aunque en ese momento parecía bastante sencilla, me hizo pensar durante mucho tiempo.
Me preguntó por qué yo no utilizaba siempre las reglas de composición.
¿Por qué hacía cortes en las manos?
¿Por qué cortaba los pies?
¿Por qué algunas veces hacía cortes en los rostros?
En otras palabras, ¿por qué hacía cosas que, según las reglas que él había aprendido, estaban “mal”?
Su pregunta me hizo pensar en algo que veo constantemente entre fotógrafos que están aprendiendo:
estamos demasiado condicionados por las reglas.
Aprendemos la regla de los tercios, las líneas guía, la simetría, el espacio negativo, los horizontes y muchas otras herramientas que nos enseñan a construir una fotografía.
Y todas son útiles.
De hecho, creo que aprenderlas es fundamental.
Pero existe un momento en el que tenemos que entender algo:
una fotografía no es buena simplemente porque esté bien compuesta.
Una regla de composición puede ayudarte a construir una imagen.
Puede ayudarte a evitar errores.
Puede hacer que una fotografía sea más equilibrada, más ordenada o visualmente más agradable.
Pero ninguna de esas cosas garantiza que la fotografía sea buena.
Yo suelo pensar en las reglas de composición como una especie de fotografía en automático.
Te ayudan a que la fotografía no salga mal.
Pero no necesariamente hacen que salga bien.
Porque lo que realmente hace que una fotografía nos atraiga no está únicamente en su composición.
Está en todo lo que ocurre dentro de ella.
La luz.
El color.
La edición.
El momento.
La expresión.
El concepto.
La dirección.
La textura.
La composición.
Todo.
Y quizás por eso, especialmente cuando hablamos de fotografía a un nivel más avanzado, siento que la composición entendida únicamente como un conjunto de reglas está un poco sobrevalorada.
Porque cuando una fotografía realmente nos cautiva, nosotros no vemos la regla de los tercios.
No pensamos en las líneas guía.
No medimos si el sujeto está exactamente en el punto de intersección correcto.
Simplemente vemos una imagen y algo nos ocurre.
Y para mí, ahí comienza una parte mucho más interesante de la fotografía:
la percepción.
